Nace antes
Ariel MagnusCon el pase que le di a Maradona, si no hacía el gol era para matarlo.
El Negro Enrique
El gol lo hace Rivas, sí, pero la jugada nace antes, con el pase de Cralotti. El tipo podría haberla abierto hacia el costado, pero decidió seguir por el medio. Ahí ya se gesta el gol.
—Para eso andá un poco más atrás, porque no sé si te percataste de que todo viene de un lateral mal hecho por Aldebaro. En vez de asegurarla hacia atrás, la tira paralela por sobre el ocho de ellos. Ahí es donde Paz la pierde, hay un rebote y arranca Cralotti.
—Lateral que no fue, dicho sea y no sé si tan de paso. El último en tocar la pelota es claramente Aldebaro. Si gana el lateral es porque el otro se duerme. El juez hace la fácil y deja que se cobre el jugador más despierto.
—Es que Rolo le seguía reclamando el agarrón del tres de ellos. Eso al juez lo pone nervioso, lo influye. Un buen ejemplo para los que se quejan de los jugadores que se quejan demasiado. Nunca en la vida un juez va a retroceder en su fallo por lo que diga un jugador, pero hablarle lo influye. Le mete presión.
—O sea que podríamos decir que de alguna manera el gol nace con Rolo.
—Yo te diría que con el agarrón del tres. Fijate vos lo que te puede costar una falta propia que no le cobran al contrario.
—Los caminos de la ley de ventaja son inescrutables.
—Una corrida bárbara, esa del Rolo. Si el tres de ellos no le usa la camiseta de freno de mano se mete al arco con pelota y todo. Y eso que ya venía corriendo desde mitad de cancha.
—¡Desde antes! Si el que rechaza el córner en el primer palo es él.
—Tenés razón. Rivas la aguanta, pase al Pelado, y ahí va para el Rolo.
—Agarrón, pelotazo del último de ellos, Aldebaro que se cobra el lateral, rebote, Cralotti, su ruta.
—Igual sabés que me quedé pensando que no es casualidad que el córner se haya quedado en el primer palo. No sé si sabías que ahí la cancha tiene como una bajadita, no muy pronunciada, pero suficiente como para que llegues medio cansado a patear.
—Cómo no. Y el banderín está medio chanfleado, apenitas pero ya te marea. Por eso cuando jugamos de locales elegimos el arco de la avenida, para que en el segundo ellos tengan que tirar los córners del lado del río.
—Parece mentira cómo un detalle así puede definir un partido. Hilando fino, podríamos decir que el gol nace ahí porque el Rolo se pone en el primer palo sabiendo que la pelota va a salir débil.
—Y no sé, mirá lo que te digo, no sé si, antes, el Colorado no la tira al córner a propósito. Porque va al piso como para empujarla al lateral, pero después medio que la deja seguir hasta la línea de fondo.
—En ese caso la jugada nace ya en el vestuario, con el cambio que hace Pino, poniéndolo al Colorado en el lugar de Vargas.
—Y sí, ese cambio ya es medio gol. El equipo sale parado de otra manera. Cralotti se vuelca a la derecha y ahí se empieza a juntar con Rivas.
—Sí, pero no nos olvidemos de que gracias a Vargas no nos comimos una pepa al final del primer tiempo. Se tiró con todo para cortar al nueve de ellos y le sacaron una naranja con pintitas bordó. Casi que lo obligó a Pino a que lo cambiara.
—Eso sin contar que a los cinco minutos de empezar el partido, en ese tiro libre que el negro Abramovich mete un poco demasiado pasado, Vargas se cuelga del cuatro de ellos y se le cae encima.
—Es cierto, lo aplasta. Pero es una jugada sin trascendencia.
—¿Sin trascendencia? ¿Y quién es el que no lo alcanza a frenar a Rivas en el gol?
—El cuatro de ellos, tenés toda la razón.
—Vargas lo deja medio chueco a los cinco del primer tiempo. Y a los diecisiete del segundo llega nuestro gol. Mirá qué poca trascendencia.
—Igual te digo que el cuatro de ellos ya venía desconcentrado de antes. Él fue el que le tocó el auto al señor Miño antes del partido.
—¿Él fue? Me dijeron que casi se van a las manos.
—Y cómo. Por eso te digo que el tipo ya entró nervioso. Trastornado.
—Es que es así, todo influye en un partido decisivo. Todo tiene su trascendencia. El señor Miño, por ejemplo, se hizo cargo de la administración del club por gestión de Gálvez. Nadie lo quería, y mirá ahora, le agradecemos el gol más importante de nuestra historia.
—Y sí, al cuatro un poco lo desconcentró.
—No, pero no lo digo por eso, sino porque él fue el que trajo a Antonio, que tuvo la idea del córner en desnivel. El gol lo habrá metido Rivas, pero la jugada la armaron entre Miño, el jefe de mantenimiento y Pino.
—Para eso no te olvides de mí, que lo traje a Pino cuando terminamos la cancha nueva.
—Cancha nueva que, no hace falta que te recuerde, empezó a hacerse realidad gracias a mis gestiones con el gobernador.
—Gran jugada esa.
—La verdad.
—Ahora va a terminar resultando que el gol lo metimos nosotros.
—Y bueno, visto así en perspectiva...
—Visto en perspectiva lo metió don Anselmo cuando fundó el club.
—Antes su abuelo, que fue el que trajo el fútbol profesional a la provincia.
—Para eso remitámonos al que lo trajo al país, o al inglés que lo inventó.
—O al que inventó la pelota.
—Al primer hombre que sintió la necesidad de jugar con otro en vez de pelearlo.
—Claro. La guerra se sabe cuándo empieza, pero no cuándo termina. En cambio un partido se sabe cuándo termina pero nunca en qué momento empezó.
—Para mí, cuando todavía jugaba, el partido empezaba en el momento de poner el primer pie sobre el banco del vestuario y atarme los cordones del botín derecho. Siempre primero el derecho.
—Para mí empezaba antes, cuando sacaba las medias del cajón y las desenrollaba sobre la cama. Porque una vez me pasó de traer dos distintas.
—Bueno, si vamos a hilar fino, la noche anterior yo ya dejaba todo listo sobre la silla. Canilleras, carnet, peine, todo.
—Para mí cada partido empezaba en realidad al principio del campeonato, cuando nos repartían los fixtures. ¿Te acordás? Ahí vos veías que por ejemplo en la octava fecha tocaba contra Talleres, y ya te ibas mentalizando.
—Y como hincha lo mismo. Yo, por ejemplo, ya estoy palpitando el campeonato que viene.
—Es que la previa es casi tan importante como el partido mismo.
—Más. Yo te diría que más. La previa es todo.
—Es lo que siempre decía mi viejo con las minas: la previa es todo.
—Y sí, porque un garche, por ejemplo, ¿cuándo empieza? Uno sabe que dura lo que dura dura, pero ¿quién te dice dónde empezó todo? Tal vez a la minita ya te la empezaste a ganar con un gesto de hace años.
—Por eso yo desde chico antes de salir chequeo que tengo el peine. Ante todo, presencia.
—Es que un levante empieza ya en el momento en que elegís un perfume, o cuando decidís dejarte crecer el bigote.
—Te diría que antes, en el tipo de dieta que llevás, en tus gustos musicales. Yo a mi jermu, por ejemplo, me la conquisté cuando empecé a escuchar a Julio Iglesias, y eso fue años antes de conocernos.
—Julio Iglesias quería ser arquero, pero tuvo un accidente y tuvo que dejar la carrera. Siempre me pregunté qué hubiera sido de él si no tenía ese accidente.
—Ah, yo también soy de los que después, cuando el partido ya pasó, se quedan pensando qué hubiese pasado si la pelota entraba, si nuestro arquero atajaba el penal.
—Yo a veces lo pienso tanto que hasta puedo ver cómo alguien la saca al córner, o cómo el arquero llega con lo justo. Te juro que lo veo como si hubiera pasado.
—Todavía, mirá qué loco, todavía hoy yo sigo preguntándome qué habría pasado si pega en el palo y se va la pelota que la Chancha Arrengui metió en contra en el último minuto. Treinta años pasaron de ese partido y yo sigo pensando qué hubiese pasado si pegaba en el palo y salía, en vez de pegar en el palo y entrar.
—Qué jugador igual la Chancha, eh. Me acuerdo que gritaba los goles antes de meterlos.
—¡Antes de entrar a la cancha! Hoy hago dos, nos decía, y los gritaba en el vestuario. Después salía y hacía dos.
—Un campeón, Arrengui. Y qué presencia. Si mal no recuerdo se movía a la madre de Rivas.
—Se la conquistó precisamente por ese gol en contra. No sé si te acordás cómo estaba después del partido. Y ahí ella se le acercó a consolarlo.
—Quién te dice que no sea el verdadero padre de Rivas.
—La verdad. Quién te dice que ahí no nació todo.