Los especialistas

Eduardo Galeano

“Antes del partido, los cronistas formulan sus preguntas desconcertan­tes:

—¿Dispuestos a ganar?

Y obtienen respuestas asombrosas:

Haremos todo lo posible por obtener la victoria.

Después, los relatores toman la palabra. Los de la tele acompañan las imágenes, pero bien saben que no pueden competir con ellas. Los de la radio, en cambio, no son aptos para cardíacos. Estos maestros del suspenso corren más que los jugadores y mucho más que la propia pelota, y a ritmo de vértigo relatan un partido que suele no tener mucha relación con el que uno está mirando. En esa catarata de palabras, pasa rozando el travesaño el disparo que uno ve rozando el alto cielo, y corre inminente peligro de gol la meta donde la arañita está tejiendo su tela, de palo a palo, mientras el arquero bosteza.

Cuando concluye la vibrante jornada en el coloso de cemento, llega el turno de los comentaristas. Antes los comentaristas han interrumpido, varias veces, la transmisión del partido, para indicar a los jugadores qué debían hacer, pero, ellos no han podido escucharlos, porque estaban ocupados en equivocarse. Estos ideólo­gos de la WM contra la MW, que viene a ser lo mismo pero al revés, usan un lenguaje donde la erudición científica oscila entre la propaganda bélica y el éxtasis lírico. Y hablan, siempre, en plural, porque son muchos.

Hablan, más o menos, así:

“Vamos a sintetizar nuestro punto de vista, formulando una primera aproximación a la problemática táctica, técnica y física del cotejo que se ha disputado esta tarde en el campo del Unidos Venceremos Fútbol Club, sin caer en simplificaciones incompatibles con un tema que, sin duda, nos está exigiendo análisis más profundos y detallados y sin incurrir en ambigüedades que han sido, son y serán ajenas a nuestra prédica de toda una vida al servicio de la afición deportiva.

Nos resultaría cómodo eludir nuestras responsabilida­des atribuyendo el revés del once locatario a la discreta performance de sus jugadores, pero, la excesiva lentitud que, indudablemente, mostraron en la jornada de hoy a la hora de devolucionar cada esférico recepcionado, no justifica de ninguna manera, entiéndase bien, señoras y señores, de ninguna manera, semejante descalificación generaliza­da y, por lo tanto, injusta. No, no y no. El conformismo no es nuestro estilo, como bien saben quienes nos han seguido a lo largo de nuestra trayectoria de tantos años, aquí, en nuestro querido país y en los escenarios del deporte internacional e, incluso, mundial, donde hemos sido convocados a cumplir nuestra modesta función. Así que vamos a decirlo con todas las letras, como es nuestra costumbre: el éxito no ha coronado la potencialidad orgánica del esquema de juego de este forzado equipo porque, lisa y llanamente, sigue siendo incapaz de canalizar adecuadamente sus expectativas de una mayor proyección ofensiva hacia el ámbito de la valla rival. Ya lo decíamos el domingo próximo pasado y así lo afirmamos hoy, con la frente alta y sin pelos en la lengua, porque, siempre, hemos llamado al pan pan y al vino vino y continuaremos denunciando la verdad, aunque a muchos le duela, caiga quien caiga y cueste lo que cueste.