
OvidioOvidio
Publio Ovidio Nasón (Sulmona, 43 a. C. - Tomis, 17 d. C.) fue un poeta romano cuya obra constituye una de las cimas de la literatura latina clásica y una fuente de inspiración inagotable para la literatura y las artes occidentales hasta el presente. Es conocido universalmente como Ovidio.
Nacido en el seno de una familia de rango ecuestre en Sulmona, ciudad de los Apeninos al este de Roma, fue enviado junto a su hermano a educarse en la capital, donde recibió formación retórica orientada hacia el derecho y la vida pública. Sin embargo, la vocación poética se impuso desde temprano a cualquier otro destino: según él mismo relató, cuanto intentaba escribir en prosa terminaba siendo verso. Tras la muerte prematura de su hermano y el fallecimiento de su padre, Ovidio renunció a la carrera política para consagrarse por entero a la literatura, integrándose en los círculos más brillantes de la Roma augustea, donde frecuentó a poetas como Horacio, Propercio y Tibulo.
Sus primeras décadas como escritor estuvieron dominadas por la elegía erótica. Amores, colección de poemas dedicados a una amante de nombre Corina, y las Heroidas, cartas imaginarias escritas en voz de grandes heroínas mitológicas —Penélope, Ariadna, Medea— a sus amantes ausentes, lo consagraron como maestro de la sensibilidad amorosa en verso. El Arte de amar, manual poético de la seducción en tres libros, amplió su fama popular aunque le granjeó la desconfianza del emperador Augusto, defensor de una moral pública más severa.
Su obra cumbre, las Metamorfosis, compuesta en hexámetros épicos y distribuida en quince libros, representa uno de los monumentos de la literatura universal. En ella catalogó enciclopédicamente más de doscientas cincuenta narraciones mitológicas griegas y romanas articuladas alrededor del tema de la transformación: seres humanos convertidos en árboles, animales, astros o fuentes de agua desde el origen del cosmos hasta la muerte de Julio César. La obra fue completada alrededor del año 8 d. C. y su influencia sobre Dante, Petrarca, Shakespeare, Botticelli, Bernini y Góngora, entre muchísimos otros, resulta inconmensurable.
Ese mismo año, el emperador Augusto lo desterró a Tomis, ciudad situada en la costa occidental del Mar Negro, en la actual Rumanía. Ovidio atribuyó su condena a la conjunción de carmen et error —un poema y un error—, sin precisar nunca la naturaleza exacta de la falta cometida. La hipótesis más extendida sostiene que tuvo conocimiento de los escándalos amorosos de Julia, nieta del propio Augusto. En el exilio compuso los Tristes y las Cartas del Ponto, colecciones de elegías en las que lamentó su destierro, proclamó su inocencia y suplicó en vano el perdón imperial. Murió en Tomis sin haber conseguido regresar a Roma, a los sesenta años de edad.